Se me hizo fácil: pasando lista 2da parte

Se me hizo fácil

11 de marzo de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Pasando lista parte II: Mostrar el músculo

Entre las muchas reacciones que tuve por la columna de ayer, que fue una de las más compartidas en Facebook (gracias a todos los que la repostearon, me ayuda mucho que lo hagan), hubo un comentario que me puso a pensar.

La columna hablaba del acto de proselitismo (porque eso fue), convocado por la presidenta Sheinbaum el pasado domingo, con el pretexto de “explicarnos” cómo respondería a los aranceles que Trump amenazaba con imponer a los productos mexicanos.

Finalmente, el Emperatrump decidió no aplicarlos, pero la presidenta no suspendió su onerosa fiestecita.

Haciendo un paréntesis, van a decir que soy un malpensado y que, como dijo Shakespeare en una de sus obras menos conocidas: “no pepper fits me”.

No le creo a Trump cuando dice que decidió APLAZAR los aranceles porque “respeta mucho a la presidenta Sheinbaum”.

En mi cochambrosa mente, creo que, como suele pasarle a los populistas, zurdos o diestros, tarde o temprano, la realidad los alcanza y contradice sus mentiras.

La realidad, en este caso, era la caída de las acciones de las empresas automotrices, la subida de precios de los productos gravados, los costos energéticos si Canadá les bajaba el switch y un largo etc.

Trump tuvo que recular.

Pero como es incapaz de admitir que su boca escribió un cheque que la parte más carnosa de su ser no tenía fondos para cubrir, nos vende pretextos para decir “no lo voy a hacer, pero no porque no puedo, sino porque ahorita no quiero”.

La jugada les funciona a los dos: Trump no tiene que admitir su error y Claudia Sheinbaum se cuelga una medallita (a la cual Donald ya le puso fecha de caducidad de un mes, por cierto) y puede salir a pavonearse en el Zócalo ante la multitud que “espontáneamente” se reunió el domingo para su discurso.

Después de este paréntesis y como dijo el sastre: retomo el hilo.

El comentario que puso a mi hámster a trabajar horas extras decía más o menos así…

¿Qué pasa con los que sí fuimos al zócalo por convicción, a “mostrar el músculo” ante Trump y ante la oposición ladrona?

Pues… no pasa nada.

No dudo que hubo muchos que asistieron sin otro interés que el de apoyar a Claudia Sheinbaum y están en su derecho, para eso somos un país plural, aunque a muchos de ellos, convenientemente, se les olvida que la pluralidad es para los dos lados.

Tampoco dudo que hubo muchas, muchísimas personas que fueron cooptadas por amenazas de castigos laborales o pérdida de apoyos o, simple y sencillamente, llegaron al Zócalo a cambio de un pago en efectivo.

Quiero preguntarle a la presidenta a sus satélites y a los que fueron al Zócalo porque quisieron…

Si el régimen es tan firme y popular… ¿cuál es la necesidad de “mostrar el músculo” y de solicitar aplausos presenciales con cargo al erario cada vez que encuentran un obstáculo o cuando quieren que les hagan fiestas nomás por hacer su trabajo?

¿No tiene la presidenta medios electrónicos públicos y privados a su disposición para comunicar lo que guste sin tener que acarrear a 300 mil personas con nuestro dinero?

¿Les parece aceptable que se gaste en estos actos circenses cuando no hay medicinas en los hospitales, cuando Pemex pierde más dinero que un vendedor de paletas heladas en el Polo Norte o cuando no les han pagado a los trabajadores freelance en dependencias como el IMER?

Si alguien tiene la respuesta para estas preguntas y me lo quiere contestar, o lo quiere comparte con alguien que pueda, se los voy a agradecer.

Si les gusta esta columna y quieren recibirla en su celular cada día entren a www.angeldehesac.com y mándenme un mensaje de texto para incluirlos en la lista de distribución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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