En sábado es más fácil 28 de junio de 2025

En sábado es más fácil (y en domingo más)

Por Ángel Dehesa Christlieb

28-29 de junio de 2025

A Felipe, Jaime, Armando y Juan…

En lo que se refiere a la diversidad sexual, mi generación (los que vamos llegando a los 50), somos un parteaguas en el sentido de que, con nosotros, poco a poco, comenzó a existir la NOCIÓN de respeto, tolerancia y apertura hacia aquellas personas que tienen una orientación diferente a la “tradicional” o a la permitida por ciertas religiones que, irónicamente, hablan de “amar al prójimo” como valor central.

Aún recuerdo la primera vez que acompañé a mi abuela María a su salón de belleza, que se llamaba Paul’s, ubicado en la calle de Recreo, en la Colonia del Valle, donde atendía Paul (cuyo nombre no coincidía con el permiso de trabajo colgado en la pared), un hombre amable, pulcro y profesional en su trabajo.

Yo tenía, a lo mucho, 10 años y, al salir, le pregunté a Mariquita acerca de la discrepancia del nombre y me dijo, bajando la voz, “se me hace que es un hombre un poquito, un poquito homosexual”.

En ese momento, a mí me dejó en las mismas, pero su tono de voz me hizo pensar que era algo que debía mantenerse secreto o que resultaba vergonzoso.

Mi abuela era una mujer de su tiempo, de hecho, ahora que lo pienso, creo que, dadas las circunstancias, fue bastante franca al siquiera mencionar la palabra, sobre todo, dada mi tierna edad.

El tiempo ha pasado y he tenido la oportunidad de conocer excelentes personas que, además de ser excelentes personas, tienen una orientación distinta a la mía, he aprendido que lo “normal” (definido como aquello que se ajusta a la norma), no es necesariamente bueno, sobre todo si la norma tiene que ser impuesta con intolerancia, represión y justificando el maltrato y los prejuicios como la voluntad de un DIOS, expresada en un libro escrito por HOMBRES hace siglos.

Creo firmemente que el crear un mundo en el cual las personas podamos sentirnos libres para revelar y vivir nuestra sexualidad como se nos dé la gana, entre adultos, con respeto y consenso, es una de las tareas pendientes que tenemos como seres humanos, porque mientras obliguemos, abierta o veladamente, a cualquier persona a vivir en la vergüenza, el miedo y el secreto solo por ser quien es, no podremos crecer como especie.

TODOS tenemos que poner de nuestra parte, porque, y esto quizá no me haga tan popular, pero no es lo que estoy buscando, también creo que, y esto no es privativo de una orientación en particular, hay quien piensa que, por ser parte de un grupo vulnerable, todo está justificado y nada debe estarles prohibido, lo cual dificulta el trabajo de muchos que buscan cambiar la mentalidad retrógrada que nos tiene atorados.

El respeto tiene que ser para ambos lados.

Dirán que hablo desde mi “privilegio”, quizá sí, pero, no puedo hablar más que desde quien yo soy, aunque estoy dispuesto (por mi propio bien, no como una concesión) a escuchar a quien piense diferente, a corregir para ser mejor y a acordar el desacuerdo con respeto cuando así tenga que ser.

Falta mucho por hacer y agradezco a todos los que, con amor y paciencia, me han enseñado que “homosexual” no se tiene que decir quedito.

Si quieres recibir esta columna entra a www.angeldehesac.com y mándame un mensaje solicitándolo.

 

 

3 comentarios

  • Angélica Carranza dice:

    Excelente reflexión.
    Coincido contigo.

  • Mario Mora dice:

    A veces cargamos muchos prejuicios y deshacernos de ellos cuesta

  • Alicia dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, es primordial el respeto a las preferencias de los demás, sin embargo, no podemos caer en los excesos. Por qué es mal visto que una pareja heterosexual muestre acciones que se consideran inadecuadas, y los homosexuales creen que hacer lo mismo los legítima? Allí es donde discrepo, pero como dices, falta mucho por hacer

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