Se me hizo fácil
14 de julio de 2025
Por Ángel Dehesa Christlieb
“El genio malinterpretó mi deseo”
Hace unos meses, se puso de moda esta tendencia en las redes, con la cual se enfatizaba la importancia de pedir las cosas de manera precisa y adecuada, porque, si no, el genio de la lámpara nos concederá algo parecido a nuestro deseo, pero con alguna vuelta de tuerca siniestra.
A mí se me hace que eso fue lo que le pasó a Claudia Sheinbaum Pardo, con el agravante de que se encontró un genio tabasqueño, especialmente resentido e iracundo, que le concedió su deseo de llegar a la presidencia, pero las condiciones y giros siniestros han comenzado a manifestarse a medida que el sexenio va avanzando.
De los más notorios es la necesidad de engancharse con cualquiera que critique o cuestione a su gobierno, a su genio y a su persona.
La última manifestación del deseo retorcido llegó con las declaraciones del abogado de Ovidio Guzmán, cuyos escarceos con el régimen (los que le sabemos), se remontan al “Culiacanazo” en octubre de 2019 y a su posterior captura y extradición a Estados Unidos, la cual, aparentemente, no estaba en los planes de las autoridades mexicanas.
Jeffrey Lichtman, jurisconsulto en cuestión, declaró lo que ya se ha convertido en un secreto a voces, que el actual régimen tiene nexos con el narcotráfico y Sheinbaum, víctima de la maldición del genio, tuvo que engancharse y contestarle.
Cuando el genio tabasqueño maldice, maldice a fondo, eso, aunado a que los asesores de la presidenta no la ayudan, hizo que Doña Claudia se enfrascara, precisamente desde Sinaloa, en una discusión de vecindad con Jeffrey Lichtman.
Señora presidenta, no se confunda, no apele al nacionalismo para defender o justificar los enjuagues de su partido, ni los del genio malvado que la puso donde está.
El que alguien, nacional o extranjero, critique o señale inconsistencias o impropiedades en su proceder, o en el de su antecesor cuando, por lo menos con respecto al cártel de Sinaloa, las evidencias no les juegan a favor, no es faltarle al respeto ni a “México”, ni a la “investidura presidencial”.
No nos mande a Ernestina Godoy, quien se abrió como pistache cuando tenía que detener los abusos de poder de Gertz Manero, a demandar el “repudio nacional”.
Si realmente quiere disipar dudas, exíjale a su predecesor y a sus compañeros de partido que transparenten sus finanzas, en lugar de envolverse en la bandera y convertir este asunto en un tema de patrioterismo chafa.
Si el genio se lo permite, claro está
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1 comentario
El genio no se lo va a permitir