Se me hizo fácil 18 de agosto de 2025

Se me hizo fácil

18 de agosto de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Ya no ganamos para sustos en estos tiempos, especialmente si te llamas Bartlett.

Imagínense los dos días de angustia que pasó nuestro prócer poblano, el cual, desde que recibió a Hernán Cortés como parte del cortejo de Moctezuma Xocoyotzin, lleva sexenio tras sexenio acomodándose como la humedad en las paredes: la quitas de un lado y sale en el otro.

Bartlett y su familia se han hecho de unos ahorritos y propiedades, más que nada porque saben estirar los sueldos, además de vender cemitas y camotes cuando don Manuelito no andaba reprimiendo a la prensa (lean “Periodismo de Emergencia” de Vicente Leñero) o gobernando Puebla o “tirando sistemas” para robarse (él sí) las elecciones.

Ha sabido ser más resbaloso que una anguila cada vez que se ve envuelto en un escándalo, gracias a su total falta de conciencia o remordimiento y a su amor por el poder, el cual lo ha llevado a brincotear de partido en partido y de puesto en puesto, con la alegre complacencia y protección de los presidentes en turno, que siempre necesitan de alguien dispuesto a ensuciarse las manos, ya sea de tierra o de sangre.

Cuando se le encontraron más de 20 propiedades a él y a sus allegados, la excusa que dieron sus compañeros de Morena fue una chulada: “o sea sí tienen todas esas (legalmente) inexplicables riquezas, pero las compraron cuando el señor no tenía puesto, entonces ya dejen al prócer tranquilo”.

Háganme el “fabrón cavor”.

El viernes pasado, varios medios dieron la noticia de que, debido a las confesiones de Rafael Caro Quintero, quien fue extraditado “voluntariamente a fuerzas” por la presidenta Claudia Sheinbaum, acerca de la participación de Batlett en el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, la Unidad de Inteligencia Financiera había congelado las cuentas de la familia Bartlett y, al parecer, la detención del sicario camotero era ya inminente.

No soy de los que se hace ilusiones acerca de que los gringos van a venir a salvarnos, mucho menos hoy con Trump en la presidencia, pero, para los que nacimos en los 70, sí fue bonito pensar, aunque fuera por un fin de semana, que Manuel Bartlett pagaría por una de las muchas vidas que debe o por alguno de los múltiples crímenes y abusos de poder que ha cometido.

Bartlett, quien ya es cobija muy miada, ni se inmutó.

Imagino que cuando la señora que desde hace décadas vive, viaja y se gasta nuestro dinero con él, pero que, según las autoridades, no es su pareja le dijo: “Manny, no puedo sacar lo de la tanda”, el prócer poblano, con su aplomo de hombre de verdad, le respondió: “pásame la clave lada de Palenque y de ahí de mi archivo saca, de favor, el fólder que dice ‘Familia AMLO’, nomás que te ayuden a cargarlo… ya ves que pesa mucho.”

Y como decía mi abuelita “mano de santo”, así habrá estado la triangulación Bartlett- Palenque- Palacio que ni al lunes se esperaron los de la UIF para recordarnos que ellos no están para investigar a criminales, sino a quien les ordenen sus amos.

Bartlett volvió a hacer uso de sus habilidades de escapista y a ver si no resulta que, además de todo, le tenemos que pedir perdón.

Fue bonito mientras duró.

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1 comentario

  • Victor Palma Bahena dice:

    Tristemente … Así es mi querido amigo ….. Nos dejan solo ilusiones . Cómo últimamente este movimiento ha dejado al pueblo de como Dinamarca …….

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