Se me hizo fácil 21 de octubre de 2025

Se me hizo fácil

21 de octubre de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Mi vida ha sido una de grandes privilegios, pero uno de los más grandes ha sido la presencia de maravillosos maestros, en todos los niveles de mi aún inconclusa educación, porque creo que nunca se termina de aprender.

La maestra Laura Huéramo, directora de la primaria en el Colegio Madrid, el maestro Ricardo Rivera, mi profesor de quinto año, Marcela Benolol, que me aventaba gises y me enseñaba ciencias naturales, Phil Donahue, maestro de historia universal, en Dallas, Texas, ex militar y mucho más liberal de lo que su descripción indicaría.

Jessica Giessemann, Adolfo Castañeda y Alonso Arreola, con los que estudio guitarra y bajo, pero más bien aprendo sobre mí mismo y sobre cómo mi mente me juega chueco en muchas ocasiones.

La lista no está, ni estará completa nunca, porque, como digo, nunca se deja de aprender y espero que la vida y mis decisiones me sigan dando la oportunidad de aprender y, sobre todo, me pongan grandes maestros para enseñarme y yo decida hacerles caso.

Cómo diría la brújula: ¿a dónde quieres llegar?

Después de lo que han leído, creo que mi respeto por los maestros, por los verdaderos maestros, no por los que ven al magisterio como botín de campaña o minita de votos, es tan evidente como la incapacidad de autocrítica de nuestros gobernantes y, por eso, me molesta profundamente cuando el Estado los deja desamparados o les quiere cargar obligaciones que no les corresponden.

Cuando veo a Mario Delgado, que nada tiene que hacer como titular de la SEP (a menos que sea para lucrar con todas las plazas que maneja), compareciendo muy orondo ante la Cámara de Diputados para presentar su propuesta de “La escuela te extraña”, en la cual pretende responsabilizar a docentes y directores de escuela de ir a buscar a los alumnos que dejen de asistir a clases, genero bilis como Noroña cuando ve un teléfono grabándolo.

La ligereza y la tonta simplificación con la que Delgado aborda un problema tan complejo como la deserción escolar, que no se resuelve simplemente con mandar a los docentes a la casa de los alumnos para “convencerlos” de que regresen.

¿Quién pagará los traslados de los maestros? ¿Quién garantiza su seguridad cuando tengan que ir a esas zonas conflictivas que, según la 4T, cada vez son menos? ¿Qué pasa si los padres o los alumnos se rehúsan a regresar?
¿Y si mejor atacan las causas de la deserción escolar con todo el poder que les dieron todos esos cuya aprobación presumen cada que pueden, en lugar de aventarle la bolita a quien no les corresponde?

Eso sí, van a aumentar las becas, esas que los estudiantes se gastan en cervezas (no es culpa de ellos) y van a construir más preparatorias, pero no habló de mantener, remodelar o mejorar las que ya existen, además de que, desde hace siete años, los transformadores se dedicaron a desmantelar en INIFED, la dependencia que se ocupa de mantener las escuelas en buen estado.

“Tenemos su teléfono, tenemos su dirección, tenemos su nombre, sabemos dónde viven sus papás. ¿Por qué no vamos a ir por él?”

¿Vamos?

Como dijo el lobo cuando llegó con su familia… me huele a manada.

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3 comentarios

  • Teresa Rabell Villamil dice:

    Ángel, tienes toda la razón, este proyecto es un verdadero golpe a la inteligencia humana. De verdad que me pregunto ¿Este señor Delgado sí usará su capacidad de inteligencia? o ya se le acabó.
    Cuántas debilidades existen en educación y este señorete busca ideas fuera de lugar,
    Cada día me duele más mi México lindo.

  • Eduardo Aguirre dice:

    Solicito por favor recibir la columna
    Gracias

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