Me lo hago fácil
13 de enero de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
Hace casi nueve años que MORENA se formó como partido y, desde hace siete, ostentan el poder, o sea, bien que mal (más mal que bien), han cumplido sus objetivos en un tiempo récord.
Uno pensaría que tendrían que estar contentos.
Pero no…
Desde hace mucho tiempo, la política ya no es el arte de lograr consensos que beneficien a la mayoría, la retórica (el arte de la discusión) ya no se usa para aprender y, en lugar de admirar y empoderar al que sabe escuchar, preferimos darle poder al que grita más fuerte, pensando que un político competente es lo mismo que un bravucón de cantina.
Gracias a esa tendencia, somos testigos de escenas tan lamentables, como la de ese brillante estadista llamado Sergio Gutiérrez Luna, al cual, después de todo el numerito que protagonizaron él y su esposa con el escándalo del “dato protegido”, además de los despliegues de lujos excesivos que nunca ha podido explicar, se le ocurrió que, lo que le toca hacer como legislador pagado por nuestros impuestos no es trabajar en iniciativas de ley (esas se las mandan ya preparadas, nomás le toca levantar la mano), sino salir a cámaras a increpar a Lorenzo Córdova, quien puede caernos bien o mal, pero es un ciudadano ejerciendo sus derechos, los cuales el diputado ha jurado garantizar.
Luego lo pone en redes sociales muy orondo, con la (según él), satisfacción del deber cumplido porque, lo peor del caso, es que estoy seguro de que este tipo de especímenes piensan (es un decir), que su misión es ésa y se van a su casa en su ropa de lujo, a ver la hora en sus relojes de cientos de miles, convencidos de que le hicieron un bien al país.
Hoy, en la pared del Senado de la República, cuelga el retrato de un señor (no puedo usar su nombre “en vano”, porque se esponja) cuya única gracia es la de pelearse con todos, gritar muy fuerte, pasearse a todo lujo por el mundo mientras llora “por los que sufren” y hacer unos berrinches épicos cuando alguien le reclama, con evidencia en mano, su incongruencia en el decir y en el hacer.
Es este tipo de pensamiento lo que nos lleva a tener una presidenta cuya única capacidad de respuesta, cuando la realidad no se ajusta a su visión, es la de indignarse y patalear en cadena nacional (no entiendo porque insiste en salir a cuadro todos los días), argumentando que “ella es el pueblo”, que su partido es lo mismo que la patria, que todos los que la contradicen lo hacen porque son “malos” y que, cada vez que se siente herida en su ego, convoca un “espontáneo” y costoso despliegue de vanidad en el Zócalo, para sentirse “respaldada” y afirmar que “la voluntad del pueblo” le da carta blanca para no rendir cuentas, ni corregir sus, según ella, inexistentes errores.
Hoy les sale el chirrión por el palito, porque, como suele pasar, hay un bravucón más grande en el patio del colegio (igual de reprobable, nomás más grandote y teñido de naranja), el cual tiene aterrados a los “bullies” de acá, aunque, viéndolo bien, tampoco les molesta tanto, porque les da una excusa para seguir enojados y gritar “defendamos la soberanía del extraño enemigo”.
Así procuran que nos olvidemos que, en muchos estados de la república y en muchos puestos clave (Adán ¿dónde estás?), el enemigo no es un extraño y la soberanía la ejercen los criminales.
Ellos no van a cambiar, el conflicto es lo suyo, en nosotros está escoger si queremos mantener a ese tipo de personas y, sobre todo, darles poder para decidir nuestro destino.
¿Cómo ven?
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2 comentarios
Más claro ni el agua.
Y qué hacemos?
Reímos o lloramos?
Lo más triste es que la gran mayoría de ciudadanos mientras les des lo poco que les otorga el régimen . Seguirán con el mismo pensamiento… «Mientras me sigan dando , no me importa que hagan lo que quieran . Antes lo hacían y no me daban nada. Al menos ahora me toca algo» …. Ese es el pensamiento que derrota cualquier ESPECTATIVAS de cambio.. esperemos que algún día dejen de pensar solo en sus personales problemas y tengamos en cuenta que el bien común es mayor a el bien personal….