Me lo hago fácil 19 de enero de 2026

Me lo hago fácil

19 de enero de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

Las palabras y yo tenemos una relación, a veces cercana y cordial, otras tormentosa y difícil, pero siempre aleccionadora y gratificante.

Ángel Dehesa Christlieb…

En cada una de estas columnas escribo estas palabras, las cuales, por si solas, pueden no significar mucho.

Son mi nombre.

El nombre de un abuelo que falleció cinco días antes de que yo naciera, el nombre de un tío que, por alguna desafortunada casualidad del destino, nació y vivió con un problema motriz y, a decir de mi papá, fue la razón de que él (mi papá), aprendiera a contar historias.

Conservo un libro de Mariano Azuela, el cual mi papá se había llevado a la sala de espera del Sanatorio Durango, donde fui dado a luz por mi madre en un parto largo y complicado, porque a mí lo necio me viene de fábrica, en cuyas páginas iniciales Germancito garabateó, con su pluma Parker, todo lo que pasaba por su cabeza.

Lo que dice ahí es entre él y yo, pero sí les diré que agradezco infinitamente que haya puesto en palabras lo que para él significaba mi llegada a este mundo, porque hoy, que ya no está vivo en el mundo físico (en mi corazón, mi mente y los de muchos aún lo está), cuando me enojo con él o me entra la duda de si me quiso o no, con las limitaciones o fallas propias de su condición humana, vuelvo a leer los pensamientos que tuvo la madrugada del 17 de diciembre de 1973 y, desde donde hoy esté, me recuerda que me amó desde antes de conocerme y, cuando me conoció, me amó aún más.

En mi casa y con mi familia, la de sangre y la elegida, casi todas las palabras que escuché y aún escucho son amorosas y orientadas a generar paz, aunque, a veces, tengan que ser firmes o con una sinceridad que, de entrada, es difícil de asimilar, hasta que recuerdo que, quien verdaderamente te ama, te dirá las cosas como son.

Mis papás me enseñaron a hablar (a veces, al ver los ojos de mi madre elevarse al cielo ante alguna de mis “gansadas”, como ella les llama, pienso que se arrepiente de haberlo hecho), yo se los agradezco infinitamente, porque, gracias a ello, aprendí el peso y la importancia que tiene aquello que digo, cómo lo digo y, sobre todo, para qué lo digo.

Me enseñaron también la importancia de la palabra empeñada

He aprendido, a través de experiencias poco gratas, pero, quiero pensar (por ese deseo es no tengo futuro en la política, me cae), que necesarias, en las cuales me han mentido o yo he mentido, el daño que puedo hacer o recibir y la pérdida de honor, poder y confianza en mí mismo que significa el incumplir mi palabra.

Hoy sé que uno de los preceptos fundamentales de la felicidad es la congruencia entre palabra, intención y acción, porque, cuando no hago o no siento lo que digo, entro en un círculo de mentiras, omisiones y medias verdades el cual, tarde o temprano, chocará inevitablemente con la realidad y esa colisión genera daños a mí y a los demás y esos “demás” son, casi siempre, personas que quiero y amo.

Existe, para ellos, otra palabra importante y necesaria: “perdón”, la cual solo vale cuando viene acompañada de una intención real de corregir, subsanar y no volver a repetir el daño causado.

Me sorprende mucho ver cómo los políticos, de todo el mundo y de cualquier filiación, incumplen sus promesas, mienten con una soltura inaudita a propios y extraños y se les ve tan tranquilos, aunque siempre están enojados, hipersensibles y con ganas de pelear.

Para ellos la palabra no tiene valor, la usan para injuriar, mentir, calumniar o agredir, por lo menos en su faceta pública, lo cual, aunque no se den cuenta, los hace cada vez más chiquitos como personas, no importa qué tanto poder o riqueza logren acumular.

Allá ellos.

Finalmente, llegó a mí la palabra escrita, ésta que hoy tú lees, la cual perdura y me ayuda a poner en orden mis pensamientos para que tengan sentido.

Con esta forma de la palabra me reconcilié después de haberla negado, cual Pedro a Jesucristo, por miedo a las inevitables comparaciones paternas.

De ella vivo y la vivo cada día, gracias a ella tengo este vínculo contigo, cuento mis historias, tengo la oportunidad de conocer las de otros y me libera de cualquier atadura porque, como dice la maestra Pilar Villanueva, la realidad tiene límites, las palabras NO.

Hay dos palabras con las que quiero cerrar la reflexión de hoy

“Felicidades”, a mi tía Lupe Christlieb Morales, porque hoy agrega un año más a una vida en la cual, me consta, se ha esmerado por ser buena y por hacer el bien.

“Gracias” a los que entraron a las pláticas el fin de semana y a todos los que leen, comparten y comentan estos textos, especialmente a Manuel Montaño, quien se acercó a mí el sábado en el bar donde pongo música y me saludó y dice que me reconoció porque me lee.

Se siente bien padre.

Abrazos y buen lunes

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12 comentarios

  • Luis Bravo dice:

    Me gusta tu forma de decir las cosas, bueno, eso quiero pensar que es herencia pura. No me pierdo tus textos. Recibe un cordial saludo desde Puebla de los Angeles.

  • FRANCISCO JAVIER VAZQUEZ dice:

    Angel muchas gracias por hacer llegar esas palabras a nosotros en el momento oportuno, casualmente el día de hoy necesitaba decir palabras que no estaban dispuestas a dejarse encontrar, gracias por tu disposición a compartir con todos tus lectores y que la fuerza y energía creadora en la que sea que deposites tu fe, brinde su permiso y bendición para que sigas haciendo lo que haces, (y que lo sigas haciendo cómo hasta el momento)

  • Alma Lazalde Saldaña dice:

    Fue un gusto acompañarte el día de ayer. No me imaginaba tu voz, me gustó. Un abrazote.

  • Norma Lorena Escobar Ellgutter dice:

    Escuché muy atenta la plática del sábado, me hizo pensar que El karma puede ser todo aquello que nuestras anteriores generaciones no han resuelto mi bisabuela, mi abuela, mi mamá, yo y mi hija; es decir repetir el mismo patrón de relación, de enfrentar la vida, etc.

    Me gusta lo que nos compartes el día de hoy, en automático me haces recordar pasajes de mi propia historia.

    Buen inicio de semana para todos

  • Dagoberto Pedraza dice:

    Me gusta leer tus publicaciones porque hacen reflexionar sobre cosas qué tal vez no percibimos y ocurren día a día, saludos

  • Daniel Silva dice:

    Escuché y seguí con mucha atención la plática del día de ayer aprendí mucho y estoy muy agradecido

  • Ofelia Rodríguez Cruz. dice:

    Muy de acuerdo. Pensamiento, palabras y acción deben ser congruentes.
    Me perdí la plática del sábado🥺. Eran las 12.30 cuando me acorde

  • Ma. Guadalupe Flores dice:

    Es una belleza lo q acabo de leer, gracias, son fragmentos de enseñanzas. Un abrazo muy fuerte y q este año fluyan las palabras.

  • Luger Alvarado dice:

    Muchos llevamos a tu padre en la mente y el corazón, honras su nombre, un abrazo grande

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