Me lo hago facil

  • Me lo hago fácil

21 de enero de 2026

Por Ángel Dehesa Christlieb

“Cuando estaba yo en la cárcel, solito me entretenía, contando los eslabones que mi cadena tenía”

Así dice una canción llamada “Escaleras de la cárcel”, popularizada por Miguel Aceves Mejía, pero que yo escuché por primera vez en voz de un psicólogo llamado Gilberto Martín del Campo, quien, además de dar terapia y darme a probar mi primer lichi, tocaba la guitarra y, durante un tiempo, fue parte del grupo de teatro de mi papá.

Hoy los reos de las cárceles mexicanas ya no pueden ni contar sus eslabones en paz, porque, al parecer, cualquier día se despiertan con la noticia de que los van a trepar a un avión y, sin decir agua va, los trasladan al vecino país del norte.

Como a la Borrachita: “a servir al PaTrump, que los mandó llamar anteayer”.

“Escaleras de la cárcel, escalón por escalón, unos suben y otros bajan… pues les tocó extradición”.

Hoy en la mañana, Omar García Harfuch, el Batman Región 4T, quien, además de ser el encargado de nuestra seguridad y el hijo de mi primer amor infantil (María Sorté, no García Paniagua) es la fantasía erótica de varias frívolas féminas de mi entorno, las cuales, se necesite o no se necesite, están dispuestas a ponerse con las manos en la pared para ser cacheadas por él, nos dio la noticia de que 37 reos presos en la cárcel del Altiplano fueron trasladados a Estados Unidos.

Así nomás.

No me malentiendan, no es que abrigue ilusiones acerca de la culpabilidad de ciudadanos tan preclaros como “El Ricky” o “El Payo Zurita”, quienes, según las noticias, se encuentran entre los remitidos hoy a diversas y variadas locaciones.

Seguro se merecen estar presos.

Tampoco me inspira ningún tipo de confianza el sistema carcelario mexicano, no creo que tenga la capacidad de contener a este tipo de personajes y, mucho menos, de evitar que sigan delinquiendo.

El mismo García Harfuch declaró, en sus redes sociales, que los 37 extraditados “representaban un peligro real para la seguridad del país” y, cuando veo como está México en esa materia, no tengo duda de la palabra de nuestro “Bello Califa” del combate al crimen.

No, mi problema es que, como dijo el editor de TV: “no me checa el audio con el video”.

Pues no sale cada mañana la presidenta a decirnos que estamos super bien, que México es un país seguro, que digo seguro, SEGURÍSIMO y que, si acaso en algún aislado rincón de la república, por casualidad, “la de malas”, aparece la evidencia de algún crimen, no sé, cómo encontrar un rancho lleno de osamentas,

o una fosa clandestina cerca de un estadio,

o que haya estados enteros donde no se pueda salir de noche a riesgo de recibir un balazo,

o que los miembros de las fuerzas armadas huachicoleen,

o que un bibliófilo senador cercano al expresidente se pasee tan campante. después de haber sido vinculado con una organización criminal.

Si cualquiera de esas cosas llegaran a pasar, pues es por culpa de Darth Calderón y los gobiernos neoliberales y quienes lo denunciamos somos “traidores a la patria que perdimos nuestros privilegios”.

Si creemos esa narrativa (no la creo) ¿por qué los extraditados representarían algún peligro para este edén tabasqueño en el que la 4T, por decreto, ha transformado al país?

¿No será más bien que la presidenta, presionada por las exigencias del agente naranja de la Casa Blanca, al no poder entregar a los verdaderos peces gordos, muchos de los cuales se visten de guinda, se apellidan López o tienen línea directa, algunos a Palenque y otros a Palacio Nacional, anda viendo cómo aplacar al señor que tuitea de noche?

García Harfuch también puso en su declaración que el traslado de los presos se llevó a cabo “conforme a la Ley de Seguridad Nacional”, lo cual, así al leerlo, suena muy bien, pero, si nos ponemos a revisar los antecedentes, el término “Seguridad Nacional” se ha venido aplicando, cada vez más, con una discrecionalidad que da asco (costo de los segundos pisos, información sobre crímenes de estado) hasta el punto en que decir “Seguridad Nacional” es ya sinónimo de un “pues así es y te callas”.

Aguas, el que los trasladados hayan cometido crímenes no les exime de tener derechos y esto de los traslados a la sorda y de sopetón, no me parece tan apegado a ello. No es por defenderlos específicamente a ellos, sino porque, si nos conformamos con el “fue por seguridad nacional”, sin exigir transparencia en los procesos de administración de justicia, cualquier día entran a tu casa, a la mía o nos levantan en un aeropuerto como al profesor Leonardo Escobar y, si alguien se queja pues… “lástima Margarito”.

No son los actos, son las formas.

Y en forma de felicitación termino esta columna, para mi sobrino Santiago que hoy cumple siete años, él va con la transformación, pero la suya es mucho más auténtica y gozosa.

Si quieres recibir esta columna en tu celular mándame un mensaje al 55 2699-5827 y, con gusto, te incluyo en la lista de distribución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios

  • Victor Palma Bahena dice:

    El estado de derecho es a fin de cuentas …. El derecho del estado a hacer lo que le venga en gana. Aplique la. Ley a su propia discreción y si te detienen o llegan. A allanar tu casa .. con el simple hecho de esgrimir . Es por seguridad nacional… Ya tee fregaste porque te van a hacer pinole y nadie te podrá defender ……

  • Alicia dice:

    Hola Angel, tienes mucha razón, no defiende uno el hecho de que esas 37 personas seguramente fueron encarceladas por haber cometido algún delito, pero tampoco es manera de tratar a un preso, que sin el estricto rigor que seguramente se describe en alguna ley, se le envíe a un país extranjero nomás porque la prasadanta ya no sabe qué más ofrendar a su jefe gringo, con tal de que no se lleve a los otros delincuentes, o sea a los de su partido y de paso a su jefe de palenque

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