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Me lo hago fácil

4 de febrero de 2025

Por Ángel Dehesa Christlieb

 

“Solo le pido a Dios

que lo injusto no me sea indiferente.

Que no me abofeteen la otra mejilla,

después de que una garra me arañó esta suerte.”

Hay quienes me escriben, de manera muy airada, para decirme que en mis columnas se ve la ponzoña que corroe mis venas, que solo se notan mis “privilegios perdidos” y que lo que a mí me complace es que le “vaya mal a México”, para entonces poder escribir con “un humor decadente” y “mala copia de mi padre” mis “libelos de odio”.

Además del admirable y variado vocabulario de la persona que me envió este comentario, quiero aclarar, como dijo el blanqueador, que, a mí de lo que realmente me gustaría escribir todos los días es de las historias que, a través de mi trabajo como facilitador de escritura de supervivencia, tarotista terapéutico o coach de vida, me cuentan todos los días aquellos que confían en mí para ayudarlos a crearse una mejor vida de la que llevan.

Me gustaría, y cuento con el permiso del directamente interesado, contarte la historia de “D”, quien viene de Torreón y hoy vive en California.

Cruzó la frontera una noche, en una camioneta que lo dejó en una canaleta de desagüe, toda mojada, salió de ahí y cortó una reja con los alicates que le dio el pollero (previo pago de 8000 dólares), para, después, atravesar una extensión de terreno llena de paneles solares, escondiéndose donde podía, hasta que lo recogieron para llevarlo a una “casa de seguridad”.

“D” es ingeniero en tecnologías, pero, para poder pagar el parto y los primeros gastos de su hija, a la cual no pudo conocer en dos años, se fue de ilegal y trabajó en una tienda, preparando sándwiches, haciéndose amigo de sus clientes, la mayoría de ellos adultos mayores, muchos de los cuales han muerto, me cuenta con lágrimas en los ojos.

Hoy “D” vive en casa de su madre y de su hermana, las cuales sí están legales, su esposa y su hija están con él, también con una visa.

Él todavía está como ilegal y prefirió tomar un trabajo empacando botellas de vino, el cual le paga un poco más y le da más tiempo para estar con su familia, pero ya no le permite el contacto social que tenía con sus clientes de los sandwiches.

Hace unas semanas, las camionetas de ICE llegaron al estacionamiento de la tienda en la cual trabaja “D”, el gerente del lugar reunió a sus trabajadores, les pidió calma y les dijo que iban a “estar bien”, mientras los enmascarados, con armas en la mano, entraban al lugar e interrogaban al personal.

“Me preguntaron dónde estaba el café, dónde estaba el baño y los sándwiches para llevar, el tipo entró al baño, pagó su comida, un refresco y se fueron… supongo que no era mi momento”.

“Hoy me dan mi cheque, son 800 dólares, después de pagar la renta me quedará lo suficiente para consentir a mi esposa, llevarla al salón de belleza, me gustaría no vivir ‘cheque a cheque’”.

“Siento que ni ella, ni mi hija se merecen esta vida tan precaria, pero ella me dice que es feliz a mi lado y, aunque no me lo cuenta, sé que se angustia cada vez que salgo a trabajar, porque no sabe si, ese día, es el día que no regreso.”

“Quiero volver a México, uno nunca piensa que puede extrañar el sabor de un chicharrón preparado, de unos tacos, de un helado de carrito, hasta que está aquí, tratando de ganarse la vida, porque quiero que mi hija, a la cual llevo a la guardería y le preparo diario su sándwich, tenga un futuro”

“Ahora estoy bien, con mi familia, pero la angustia y la depresión en la que vivo no me gustan, he bajado mucho de peso y, a veces, no entiendo cómo mi esposa sigue conmigo, le he dicho que, si se quiere ir, yo lo entendería…”

Esto de un hombre que arriesga, diariamente, su vida para que su familia pueda comer y estar reunida (su esposa fue la que le pidió ir a California, él mandaba dinero para que vivieran bien en México).

Aun así, no está seguro de que hace lo suficiente.

Mientras, nuestros gobernantes compran camionetas, se pasean por el mundo, presumen las remesas que las personas como “D” arriesgan la vida para enviar a México como un logro propio y se paran de pestañas cuando alguien se atreve siquiera a sugerirles que podrían hacer mejor su trabajo.

Después de la plática que tuvimos, “D” se sintió mejor y decidió realizar varias acciones concretas para trabajar en sus emociones.

Me fui contento, pero también convencido de que, si aquellos a los cuales dedico mis “libelos de odio” se ocuparan de que en México hubiera mejores oportunidades, seguridad, empleos bien pagados y condiciones de vida dignas, personas como “D” no tendrían que andar a salto de mata, en un país que no los quiere, para sacar adelante a su familia.

Como mexicano, asumo que también soy responsable de ayudar a que eso pase y, para mí, la mejor manera de hacerlo es decir las cosas, es no quedarme callado, es escribir cada día las historias que no me gustan para que, entonces, historias como las de “D” puedan tener un mejor final o, incluso, un argumento completamente distinto.

Así que… voy a seguir con mi veneno panfletario.

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20 comentarios

  • Velia Jimenez dice:

    Siempre digo a mis hijos…
    “ Si tienes los argumentos suficientes y bien sustentados; levantar la mano NO es tu derecho .- ES TU OBLIGACIÓN “

  • Ofelia Rodríguez Cruz. dice:

    Ese veneno panfletario que compartes, es el mismo veneno que muchos tenemos. No estamos de acuerdo con lo poco, casi nada, que hacen los encargados del progreso en nuestro México. Piensan que con dádivas se sale de la pobreza, cuándo entenderán que lo que falta es empleo, seguridad y buen apoyo para la salud.

  • Martha dice:

    El mundo es un bodrio y para muestra el chairo (a) que te escribió lo que escribió, a mi la verdad me gusta mucho lo que escribes, con tu columna me pongo un poco al día en lo que pasa porque por salud mental no veo noticias, ver a los políticos me revuelve el estómago, cínicos, burlones, malditos, aunque claro esa es la escuela que les dejó el mal nacido del amlo.
    Gracias por compartirnos lo que piensas porque la verdad muchos coincidimos con eso.
    Un saludo a D y su familia deseando de corazón les vaya muy bien.

  • Carmen Carlota dice:

    Pocas veces escribo, hoy considero indispensable hacerlo. Ciertamente muchos perdieron privilegios, Pero no fue la ciudadanía, no, fueron otros de la misma calaña de los mal nacidos gobernantes que tienen secuestrado al país, aquí los únicos que parecen sin, ya no digamos privilegios, lo mínimo indispensable para llevar una vida digna somos los ciudadanos de a pie, los que cruzan las fronteras buscando un bienestar que aquí nos arrebataron, los que día a día trabajan y se esfuerzan para salir adelante, esos cuyo único consuelo, a veces, contra la situación que se vive, es leer que somos muchos los enojados, muchos los que trabajamos por México y hoy vemos como un puñado de criminales lo destrozan, ese lector o lectora se bebió muy bien su atole y se lleno de basura la cabeza para creer que «vamos bien» y que los políticos actuales «son honestos» por decreto, gracias Ángel por darnos tu columna y por el gusto de recordar a mi querido Germán en tus líneas, porque también parce que leo un poquito de él a través de tí!

  • Victor Palma Bahena dice:

    Sigue siendo por favor un acérrimo denostador de odio y malparencia… Como un servidor… Que también he perdido los privilegios … De libertad. Felicidad y seguridad ….. Que solo así .. los que somos como tu . Tratamos de que esté registrado men trabaje como debe ser . Al mejoramiento del bien común . Que es el principio fundamental por el que fue creado… Muchas gracias

  • Ma. Guadalupe Flores dice:

    Hola, yo creo q no vale la pena hacer caso de esos escritos basura. Lo q escribes a mi me sirve como parámetro para enterarme lo mal q estamos, y eso es una realidad, tu pones por escrito lo que queremos decir. Y otras columnas q escribes q no son de política, las disfruto mucho y me hacen sonreír y ver q también a pesar de todo podemos disfrutar la vida. Gracias y haz caso omiso a los amargados.

  • ADRIANA dice:

    Hola mi querido maravilloso escritor. No hagas caso. Júntate con nosotros que te queremos tanto. Sabes? a mi no me gusta leer noticias y con tu columna me entero de lo que pasa en México. Eres mi fuente de información. Gracias por ser como eres. Eres de mis amigos favoritos aunque no te vea.
    Qué triste la historia de -D- y es solo uno de tantos. Cuídate y sigue escribiendo para los que te admiramos.

  • Luger Alvarado dice:

    Dejad que ladren los perros, es más fácil que llore una piedra a que un chairo entienda

  • Carlos Bazán P. dice:

    Ojalá hubiera más profesionales de la escritura que ayuden a convencer a los indecisos para cambiar lo que se pueda en las próximas elecciones.
    Somos más los que no estamos contentos por el rumbo del país.
    Tuvieron todas las soluciones en campaña y ahora tienen todas las explicaciones de porque vamos mal.
    Saludos a Germán, donde se encuentre.

  • Ricardo Moreno dice:

    Tarotista terapéutico???? Es en serio? Saludos

  • Mi estimado Angel, disfruto mucho tu estilo y que mejor que sea parecido al del inolvidable de tu padre! Chingón en una palabra!, me caí de a madre!…abrazote!

  • Martha Elba dice:

    Los privilegios no los da el gobierno, se ganan con trabajo y las oportunidades que todo «buen gobierno» debe aplicar. Así que Ángel a continuar con esa crítica al gobierno que dicho sea de paso es una crítica de altura.

  • José Luis Cuevas dice:

    Estimado Amigo lamento que haya personas (son muchas desgraciadamente) que siguen pensando que los actuales gobernantes están haciendo bien las cosas no se quieren quitar las vendas ni hablar. Tu querido amigo sigue nutriendo a quienes de verdad apr citamos tus escritos y palabras. Saludos

  • Héctor dice:

    Como dice la canción: «… odio quiero más que indiferencia…»
    Saludos y siguiendo la línea cancionera, parafraseando lo que decían los mariachis acompañantes de Juan Mendoza «El Tariácuri»: ¡Échale, échale, Angelito!

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