Me lo hago fácil
11 de mayo de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
Me disculparán por la falta de la columna del viernes, pero, debido al Mundial y a la ola de calor, decidí, por mis purititas gónadas, acortar mi semana.
Digo, si Mario Delgado, de quien uno pensaría que tiene problemas de a madres, decide y puede darles en la madre a las ídem en su día, botándoles a sus hijos de las escuelas con más de un mes de anticipación y, para colmo, pidiendo que le aplaudamos su ocurrencia, cuantimás yo, que soy un modesto tinterillo de las redes sociales.
Lo que también resulta interesante es que, aparentemente, Mario Delgado se manda solo, porque la presidenta, quien tuvo una semana atareada peleándose con la fascista de ultramar y recibiendo a los BTS en Palacio Nacional, tal como esos papás que quieren (y no consiguen) agradarle a sus hijos aprendiéndose las canciones de su grupo favorito y diciendo que están “en onda”, dijo no haber aprobado el puntadón.
Lo de hoy, además de ver de cuántas maneras se le puede regalar un penalti al América (y ni así), es formular teorías y conjeturas acerca de cuáles serían los motivos de Marito para aventarse el tirito por la libre.
Que si le andaba haciendo un favor a Clara Brugada, quien ya tiene el agua al cuello, porque ella y su predecesora en la jefatura de gobierno (¿se acuerdan de quién era?), decidieron, con ese pensamiento mágico que caracteriza a los de MORENA cuando de planear cosas se trata, que el acceso al Estadio Banorte, que siempre ha sido complicado, se iba a descomplicar nomás con recitar tres veces y con mucha convicción que “quien lo descomplicase, un buen descomplicador sería”.
Que si había un acuerdo con el sindicato de maestros para darle más semanas de vacaciones al profesorado o, quizá, para impedir que los docentes se organicen con el fin de hacer paros y manifestaciones durante los partidos.
Que si Mario, quien ya está repasando sus lecciones de “Follow Muzzy”porque, cada vez que suena el timbre de su casa piensa que son las fuerzas especiales de la marina norteamericana, las cuales vienen a llevárselo en turista y sin escalas a alguna cárcel de Wichita Falls o Poughkeepsie, quiere que la presidenta lo proteja y no encontró mejor manera de llamar su atención.
Que si el régimen nos encierra porque quiere, así como lo hizo Benito Mussolini en Italia 1934 o la Junta Militar en Argentina 1978, utilizar el Mundial como escaparate para mostrarle al planeta las bondades de la 4T y, por lo mismo, no desea que los turistas piensen que México está feo porque está lleno de mexicanos y menos que, en lo que sería un caso rarísimo aquí en la tierra de los abrazos y no balazos, algún visitante sea asaltado o algo peor.
En los dos ejemplos previamente citados, las gobernantes de los dos países amenazaron a los jugadores de sus respectivos equipos para que ganaran el campeonato, so pena de sufrir las peores consecuencias y la amenaza surtió efecto.
Yo, sin querer ser malinchista (palabra que Nacho Cano puso de moda otra vez), creo que, por más que la presidenta amague a nuestros aguerridos aguiluchos con enviarles fotos de Noroña y Bartlett en lencería (juntos o por separado) si no triunfan, no hay manera de que el equipo de todos se corone en la ya inminente justa futbolística.
Pero, como dijo el guardagujas de el tren… me estoy desviando.
Lo cierto es que, cualquier hipótesis que se nos ocurra parece plausible, incluyendo extraterrestres, magos malvados o la venganza de Moctezuma, gracias a las fallas de comunicación interna y externa de las que adolece esta administración, además de la decidida voluntad de sus miembros a ser como los conejos: misteriosos y pen…
Si uno fuera malpensado (¿no cómo creen?), también podría discurrir que, gracias a que todos los miembros de la 4T tienen cola que les pisen y viven como en esas películas de vaqueros, en las cuales todos están sentados alrededor de una mesa, con las pistolas desenfundadas por abajo del mantel, esperando a que el primero dispare para organizar la masacre, Mario Delgado encontrará, seguramente, la manera de mantenerse bajo la sombra protectora del régimen.
Ese mismo régimen, por cierto, que se le pone muy gallito a Trump (otro impresentable), a la hora de exigirle pruebas para extraditar a Rocha Moya, pero que, a nosotros, los ciudadanos de a pie, nos modifica las leyes para meternos en la cárcel o congelar nuestras cuentas nomás porque sí, sin posibilidad de amparo ni defensa.
Lástima que la protección, como se puede ver, solo sea para sus adictos y que la educación (la cual es un derecho constitucional), sea moneda de cambio, lo cual resulta todavía más contradictorio ahora que, supuestamente, estamos gobernados por una “doctora, científica y humanista”.
Buen lunes.
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1 comentario
La verdad, el cuajo de M Delgado da para una antología. Saludos