Me lo hago fácil
12 de mayo de 2026
Por Ángel Dehesa Christlieb
“Y si los secretarios de educación de los estados se avientan por la ventana ¿tú te avientas también?”
Esto es lo que yo le preguntaría a Mario Delgado, quien, desde el jueves pasado hasta ayer, lunes 11 de mayo, se dedicó a dar una cátedra de lo que, si yo fuera dado a la prosaicidad y a la ordinariez, llamaría “escupir para arriba” o “mear contra el viento”.
Lo bueno es que no lo soy, por lo que les pido que borren de su memoria los ejemplos citados en el párrafo anterior.
Ante la muy previsible reacción de repudio por su pretensión de acortar el calendario escolar, Delgado, a quien le gusta venderse como un consumado estadista y operador político, no presentó evidencias, no buscó el diálogo y mucho menos admitió que se equivocó de forma y de fondo.
Como dirían los prosaicos y ordinarios (no yo), metió las cuatro en caca y se puso a brincar.
Con ese aire de suficiencia que proporciona la estupidez emanada de la soberbia y del saber que, no importa si decide pasearse encuerado por República de Argentina, por política del régimen nadie le exigirá cuentas, ni mucho menos lo despedirán de su empleo, Delgado se dedicó a regañarnos, mientras daba una serie de “razones” por las cuales su idea era genial y se quejaba de ser la víctima de una incomprensión solo comparable a la que la Inquisición romana ejerció con Galileo.
Dijo que, aunque habían “faltado voces” como las de los padres de familia, o las de los maestros (digo, ellos qué saben), la decisión no había sido suya, sino que él, apóstol de la democracia, se había limitado a dar voz a los secretarios de educación de los estados.
Por eso mi pregunta del principio.
A lo mejor el buen Mario no lo sabe, pero, el ser nombrado secretario de lo que sea no te convierte en experto de la noche a la mañana, de hecho, lo deseable sería que primero te convirtieras en experto en algo y luego te dieran un puesto relacionado con ese algo, pero aquí lo que importa es la abyecc…, perdón la “lealtad”, no la capacidad.
Para tomar una decisión que afecta la educación, el bolsillo, el tiempo y la tranquilidad de millones de mexicanos que pagamos sus sueldos, Marito y todos los involucrados tendrían que respaldarla con una investigación científica y convencernos, porque para eso somos sus jefes, de que lo que proponen es lo mejor.
Ellos, por estar del “lado correcto de la historia”, sienten que su palabra es ley.
No lo es.
Para continuar con su autoinmolación, Marito argumentó que él lo que quería, era que las familias mexicanas disfrutaran del Mundial cómodamente en casita, lo entiendo, porque ir al estadio, a menos que se vendan los riñones del padre, de la madre y de dos de los hijos, resulta incosteable para dichas familias y, al parecer, Claudia Sheinbaum no logró convencer a la FIFA de hacer un partido gratuito en el Zócalo.
No importa que los partidos, salvo el inaugural, se jueguen en la tarde y en la noche, ni tampoco que la educación es una prioridad si queremos un país viable a corto, mediano y largo plazo, además de que el Mundial se viene planeando desde hace años, por lo que no se justifica tomar medidas de última hora y al bananazo.
Todos sabemos que la realidad es algo que a Morena en general y a Delgado en particular les tiene sin cuidado.
Ya después empezó a describirnos (como si no lo supiéramos) la necesidad de cambiar el enfoque y la manera de educar en México, cosa que es absolutamente cierta, pero que, vista la evidencia de cómo lo hacen en otros países que están mejor que nosotros, no incluye reducir el tiempo de clases, ni crear “Nuevas Escuelas” basadas en el adoctrinamiento y la ideologización.
Urge cambiar el sistema educativo, pero no como la 4T lo quiere hacer.
Marito intentó, acto seguido, aleccionarnos acerca de cómo (según él y sin respaldarlo con datos duros) después del 15 de junio, en las escuelas “ya no se enseña nada” y de cómo debido a la ola de calor y a la precariedad de las instalaciones y servicios que existen en muchos de los planteles del país, la salud de los alumnos está en riesgo.
No me diga… quizá lo que convendría es que hubiera una institución, no sé, podríamos llamarla Secretaría de Educación Pública, presidida, pon tú, por un secretario de educación pública que cada año recibiera un presupuestote para detectar, corregir y mejorar todas estas carencias ¿verdad?
¿Cómo le suena don Mario?
Vamos implementándolo, obvio después del Mundial.
Hay prioridades ¿no?
Ya nomás para terminar, porque esta sí me llena la boca de espuma y aquí sí no hay chiste que quepa, el cínico de la SEP nos dijo, muy regañón, que las escuelas no son “lugar de resguardo”.
¿En serio infeliz?
¿Hoy que pueblos enteros están en manos del crimen organizado por su negligencia y complicidad, que desmantelaron todo un sistema de estancias y guarderías perfectible, pero funcional, que los padres (cuando están) tienen que trabajar más y trasladarse más lejos, que los niños no pueden salir al parque o a jugar a la calle porque los balean y que seguimos cayendo en los indicadores de niveles de educación, salud y viabilidad te atreves a decir eso para seguir defendiendo tu payasada?
Ahí sí, como no soy prosaico ni ordinario, te suplico que te apersones ante la que festejaste el 10 de mayo y procedas a importunarla enérgicamente.
Varias veces.
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5 comentarios
… solo le falto recordarnos la importancia – canasta básica – de todo hogar mexicano de poseer un DETENTE + una foto de nuestro TLATOANI de calidad «moral». IANISHINGAN
Les obligan a decir tanta estupidez o ya es algo “natural”
Gracias! Rei de algo que es terrible. . .
Esto ya no se ve para cuando va a mejorar …. Excelente disertación mi querido amigo
Ahora si te barriste al inútil pervertido seudo secretario, ja ja ja